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Hacienda Santo Tomás de las Lomas Hacienda mexicana formada a finales del siglo XVI y fraccionada en el siglo XIX. La actividad económica principal que desarrollo desde su inicio fue la cría y venta de ganado vacuno. El territorio que ocupo a lo largo de su existencia esta ubicado en los actuales municipios de Cosamaloapan y Tres Valles, en el estado mexicano de Veracruz, México.

Contenido

  • 1 Origen del nombre.
  • 2 Formación.
  • 3 Diversos propietarios.
  • 4 Límites
  • 5 Referencias
  • 6 Bibliografía

*

Origen del nombre.

El nombre esta compuesto por Santo Tomas que fue asignado por el primer propietario el presbítero Diego Tomas de la Plaza, seguramente un tanto por ser su santo patrono y otro tanto por ser una costumbre muchas veces repetida hasta la actualidad, de poner el nombre propio a una propiedad. El segundo nombre: Las Lomas corresponde al nombre del terreno donde estaban asentadas las casas principales.

Formación.

La base original de la hacienda lo formó el presbítero Diego Tomas de la Plaza, también conocido como Diego Tomas Izguerra o Ezquerra. Tomás fue sobrino del Deán de Puebla Tomás de la Plaza. Llego a Nueva España alrededor de 1575, en los siguientes años se ordeno sacerdote y llego a ser cura beneficiado del partido del río de Alvarado (actualmente llamado río Papaloapan).

Durante su estancia en la zona adquirió los 5 sitios de ganado mayor que en 1583 da a Juan López Mellado como dote por haberse casado con su hermana María de la Plaza Izguerra (Ezquerra).

En los siguientes años Juan aumentaría esta propiedad hasta llegar a tener 40 sitios de ganado mayor en 1616.

Mapa de 1587 donde se ven las estancias priedad de Juan Mellado y el pueblo de Cosamaloapan. El mapa corresponde a una solicitud de merced hecha por Juan García, a los pocoas años este sitio, también, se incorporo a la hacienda. Fuente: Archivo General de la Nación.

Diversos propietarios.

En 1665, la hacienda es vendida a Gaspar Miguel de Rivadeneyra, dueño de la hacienda vecina de La Estanzuela. Hasta 1704, la hacienda siguió perteneciendo a la misma familia, el último dueño fue Bernardino Rivadaneyra, ese año sus herederos la vendieron por diez mil pesos al clérigo Nicolás de Victoria y Salazar, vecino de la ciudad de Puebla.

Este sacerdote la tiene en sus manos hasta 1713, cuando la vende Francisco de los Santos, comerciante vecino de Cosamaloapan.

Mapa de 1732, donde aparece todo el territorio de la hacienda Santo Tomás de las Lomas con sus ranchos, caminos y arroyos. El mapa digalizado esta muy borroso por lo que se han sobrepuesto algunos nombres que se identificaron. Fuente: Archivo General de la Nación.

En 1742, la viuda de Francisco de los Santos, Jeronima Váquez de Pinilla vendió la hacienda a Pedro Antonio de Rojas.

Debido a deudas el convento de Nuestra Señora de la Limpia Concepción embargo la hacienda y en 1764 se realizo un detallado inventario de la misma.

Ese año la hacienda estaba dividida en cuatro ranchos: el casco de la hacienda cercano a Cosamaloapan, el Hato del Ciruelo, San José de los Naranjos, y Santa Rita.

En 1768, la hacienda se remato, resultando ganador de la subasta Cayetano Bernardo Bravo.

Mapa de 1777 donde aparece la Hacienda y su rancho Los Naranjos, aunque no marca lo limites si se pueden apreciar los pueblos y haciendas a su alrededor. Fuente: Archivo General de Indias.

En 1824 la hacienda contaba con 2,834 cabezas de ganado vacuno, 532 yeguas, 281 caballos y 82 mulas. En una descripción de 1826 se dice que en “(…) las tierras pertenecientes á esta finca se encuentran buenos llanos y terrenos para labor: tambien tiene muchos de que solo puede usar en tiempo de secas para potreros, pues en las aguas se ponen del todo inútiles, por ser muy cenegosos y formarse en ellos muchas zartenejas y lagunas. (…) Se encuentran en esta finca escelentes (sic) maderas de cedro, roble, jabí, zapote, moral, bálsamo, gateado, cópite y otras varias de que no abundan las demas.” (1)

A finales del siglo XIX se fracciono en grandes porciones de tierra, por ejemplo, en 1896 Jesús Martínez Ochoa compro a Dionisio López, dueño de la hacienda, 2 500 hectáreas del Hato de los Macuiles. (2) La Sociedad Agricóla francesa compro 9 305 hectáreas (3) alrededor de 1898, con los que formo el ingenio de Paraiso Novillero.

Límites

La hacienda desde que la acrecento Juan López Mellado conservo casi sin variar sus limites hasta que se desintegro en el siglo XIX. Al Sur-Sureste: Río Papaloapan, Sur-Suroeste: Río Tonto y río Amapa, Al norte-noreste: Hacienda Estanzuela y arroyo Hondo.

Territorio de la hacienda en el siglo XIX.

Referencias

(1) Segura, Vicente, Apuntes para la estadística del Departamento de Orizaba, Jálapa: Aburto y Blanco, 1831. Pág. 141.

(2) Datos verificados por investigación de Carlos Zepeda Ávila (ver página en Wikipedia aqui) en el Registro Público de la Propiedad de Cosamaloapan.

(2) Corro Ramos, Octaviano (1995). Cosamaloapan. La historia y el hábitat de un gran pueblo. Xalapa, Veracruz: México: Gobierno del estado de Veracruz-Llave. p. 175

(3) Velasco Toro, José, La división de las tierras de los pueblos en el cantón de Cosamaloapan, Veracruz, 1870-1896 en La Palabra y el Hombre, abril-junio 1999, no. 110, Universidad Veracruzana. p. 108

Bibliografía

• Segura, Vicente, Apuntes para la estadística del Departamento de Orizaba, Jálapa: Aburto y Blanco, 1831. Pág. 140-142.

• Velazco Toro, José. Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917). México: Universidad Veracruzana, 2003.

La hacienda Buenavista se formo a finales del siglo XVI, siguiendo el mismo proceso que las demás haciendas de la región: a partir del otorgamiento de mercedes a diversas personas que por medio de intercambios y compras de ellas, alguien va agrupandolas hasta formar una unidad definida con varias mercedes colindantes. Entre los primeros propietarios se llega a mencionar al presbítero Francisco de Estrada y a una hija de Geronimo Aznar de Biedma.

En 1613-1914, la adquiere Melchor de Valdes (hijo de Dionisia Carvajal y Alonso de Estrada, no confundir con su tío el presbítero del mismo nombre) por medio de uno de sus tutores.

En 1619, Melchor la vende al regidor de Puebla Alonso Galván. Después de su muerte, viene un reclamo de otros descendientes de Alonso de Estrada ante la Real Audiencia para que se anulara la venta por considerar que pertenecía al Mayorazgo de Uluapa y por lo tanto, legalmente invendible. 

En tanto,  24 de junio de 1623, Alonso Galván y Gerónimo Villaseca (eran cuñados, Alonso estaba casado con una hermana de Gerónimo) realizan un contrato de compraventa donde Alonso le vende a Gerónimo la mitad de las haciendas de Uluapa, San Cristóbal,  Cacahuatepec y Buenavista en 45,000 pesos de oro común, Gerónimo le paga con la parte que le correspondía de la hacienda San Nicolás, 3/8 de la hacienda  valuada en 30,000 (los restantes 5/8 le pertenecían a Juan Cortes de Hermosillo) y 15,000 en efectivo. Con ello propiamente quedan bajo una misma organización.   

El pleito legal con los Estrada-Carvajal dura varias décadas. En tanto, dura el pleito la hacienda la manejó Alonso Galván y Gerónimo de Villaseca, luego sus descendientes. A mediados del siglo XVI, se hace la entrega de la hacienda Uluapa, San Cristóbal y Cacahuatepes, entre otros sitios a Diego de Estrada, pero la  hacienda Buenavista quedo en manos de los descendientes de Gerónimo Villaseca, quienes, también, mantenían un pleito con los descendientes de Alonso Galván.

El pleito entre los Villaseca y Galván se resolvió de alguna manera pero hacia principios del siglo XVIII, la hacienda ya pertenecía nuevamente a la familia Estrada, exactamente a Francisco Ángel de Estrada quien había heredado el mayorazgo.

Límites de la hacienda Buenavista (Tuzantepeque) durante los siglos XVII y XVIII. Los límites exactos con la hacienda de Uluapa no pueden identificarse por desconocerse la ubicación actual de las referencias dadas.

A la muerte de Francisco Ángel hay un nuevo pleito por la sucesión del Vínculo y con ello de la hacienda. El pleito fue entre tres partes interesadas: Diego de Estrada y Galindo, hermano de Francisco; las hijas naturales que había tenido Francisco con Bernarda de Abendaño, María Theresa y  Luisa Francisca; y María Luisa de Acevedo y Estrada, sobrina de Diego y Francisco Ángel, ella era hija de la hermana mayor de los mencionados.

La hacienda la administraba Alejando Cosío y Guerra esposo de María Luisa.

Por sentencia de la Real Audiencia, del 13 de enero de 1711, la hacienda Buenavista quedo en manos de las tres hijas naturales de Francisco Ángel, aunque parece que obtenían poco provecho de ella porque hacia 1737, ellas vivían en la ciudad de México y la hacienda estaba abandonada.  

En los documentos de 1737 y un plano de 1746, se mencionan dos haciendas con los nombres de Tusantepeque y Buenavista, pero en realidad era una sola. Parece que en siglo XVIII hubo una confusión ya sea por parte de los informantes o por parte de los funcionarios virreinales, al representar dos haciendas, cuando en realidad era una sola. Tusantepeque era el nombre prehispánico, del lugar que los españoles llamaron Buenavista, así consta en documentos del siglo XVII, e implicitamento asi los mismos docuemntos que mencionan a las dos haciendas al reconocer que ambas pertenecían a las hijas de Francisco Ángel.

Mapa de 1746 con las haciendas de Tuzantepeque y Buenavista. Al sur del pueblo de Tesechoacán se ve el rancho de San Miguel, no se encontrado otra referencia documental de pel, pero muy posiblemente halla estado dedicado para los gastos del santo patrono del pueblo, como por ejemplo tenía Chacaltianguis. Fuente: Archivo General de la Nación.

Antes de 1790, la vuelven a comprar los dueños de Uluapa, en ese entonces ya con el titulo de Marqueses y de cuyas manos no volverá a salir hasta que los títulos nobiliarios dejan de existir y los últimos herederos mueren,  alrededor de 1840. En la practica formo parte de la hacienda de Uluapa, aunque legalmente siguió siendo una unidad independiente.

Pocos años después de la independencia por ley se ordena la desaparición de los mayorazgos, quedando los dueños en la libertad de venderlos o dividirlos entre los familiares. Muchos de los propietarios venían arrastrando desde hacia mucho tiempo deudas que se hacen insostenibles provocando la venta de las propiedades que se habían conservado en manos familiares desde hacia siglos. Este fue el caso de la familia del marques de Uluapa. En 1826 de desprenden de las propiedades del mayorazgo de Acevedo ubicadas al norte del estado de Veracruz. En 1931, el último marques divide algunas propiedades con su tío paterno.

En 1889 aparece un documento fechado en 1833 donde supuestamente el marques le vende al presbítero José Antonio Bravo, cura de Tesechoacan, una parte de la hacienda de Uluapa, aunque por los limites generales mencionados puede decirse que se trata de una parte de la antigua hacienda de Buenavista. Este documento genera dudas porque primero se presenta en una fecha posterior a otros donde se establecían ya las haciendas Buenavista, San Gerónimo y La Soledad, y porque tal como lo expresa el mismo documento los limites mencionados no corresponden a los dados en otros documentos relacionados con la misma hacienda, aunque lo atribuye al fraccionamiento que ya había ocurrido.

Los límites del terreno supuestamente vendido en 1833 son los siguientes:

“(…) principiando por el rio arriba, de la boca del pueblo de Tesechoacan al Norte, hasta encontrar la zanja que llaman de T(io) Tinoco, por ella se sigue por su desague por el arroyo arriba, hasta encontrar el  arroyo de la Cruz, de ahi siguiendo por el arroyo arriba hasta encontrar (con) su origen; respecto a que desde este punto al de las tres Cruces y linderos con las tierras del pueblo de Latani y de Tuxtepec hasta encontrar con el rio grande (…)

Límites aproximados de la supuesta venta de 1833.

En todo caso, es un hecho que todas las propiedades de los marqueses en la cuenca del Papaloapan se venden en 1840 o un poco después, tras la muerte de heredero Alejandro en 1836 (hijo único y sin descendencia) y de su madre María Josefa Rodríguez de Velasco y Osorio, la marquesa de Uluapa, ocurrida 1839.

Esta en duda si fue una sola persona o varias quienes compraron la hacienda de Uluapa, pero sin duda entre ellos esta el presbítero José Antonio Bravo, cura de Tesechoacán. La duda incluye si los terrenos de la antigua hacienda de Buenavista se vendió en 1833 como se deduce del documento presentado en 1889 o después de 1840.

A finales del siglo XIX, en el territorio que ocupaba la antigua hacienda de Buenavista, aparecen 3 haciendas, la que conserva el nombre de Buenavista, San Jerónimo de Bravo y La Soledad. Seguramente a la muerte del presbítero José Antonio se dividió entre sus herederos.

En todo caso, hacia 1855 o 1856, Ignacio Bravo, vecino de Tesechoacán, esta en posesión de la llamada hacienda Buenavista. Por el apellido, no es difícil, deducir que es pariente del presbítero José Antonio Bravo, ya mencionado como el comprador o uno de los compradores de las antiguas propiedades de los marqueses de Uluapa.

En 1886, ya fallecido Ignacio Bravo, están en posesión de la hacienda sus hijos Bernardo y Julia Bravo. Para estas fechas la extensión que se maneja de la hacienda  es de aproximadamente 3 sitios, lo que vendrían a ser un poco mas de 5000 hectáreas. Los linderos mencionados, igualmente, son muy generales: por el Oriente “Piedras Blancas”, por el Norte la “Soledad” y “Uluapa” y por el Poniente “Uluapa y Tuxtepec” y por el Sur, las “Tres Cruces”.

En esta descripción el límite que correspondería a San Jerónimo se le llama Piedras Blancas, posiblemente se retomo una descripcion de mediados de siglo XIX, cuando aun no se le daba el nombre de San Jerónimo.

Límites de la Hacienda Buenavista desde mediados del siglo XIX hasta su desintegracion en la primera mitad del siglo XX.

En enero de 1907 se hace un contrato de promesa de compraventa a favor del Lic. Hesiquio Marañon, Bernardo ya había muerto y sus herederos eran sus 6 hijos: Cecilia, Micaela, Rafael, Ignacio, Bernardo y Francisca Bravo, quienes poseían la hacienda junto con su tía Julia Bravo (ella no se caso). Julia murió en los siguientes meses pero hizo testamento el 16 de febrero de 1907, nombro por herederos a sus sobrinos.

Supongo que la venta se realizó y posteriormente viene a caer en manos de estadounidenses., quienes intentaron formar una colonia de veteranos de guerra. (Colony Veterans), se desconocen el motivo o los motivos que impidieron su realización pero el proyecto existió y se promovió. Posiblemente se empezó a planear durante los últimos años del porfiriato, entre 1907 y 1911, por lo que seguramente la revolución hizo fracasar este proyecto.

En Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del XX, los veteranos de guerra se empezaron a organizar en sociedades fraternales y en 1904 las distintas agrupaciones se unieron para formar United Spanish War Veterans (USWV). Cada estado tenia un “Departamento” dirigida por un comandante y sus oficiales. Los capítulos locales eran llamados “camps” (campamentos). En Estados Unidos se fundaron varias colonias de veteranos (Veterans’ Colony) con la finalidad de proveer de lugares donde vivir a los dichos veteranos.

Seguramente bajo este influjo se dio el proyecto de la hacienda de Buenavista.

El último gran propietario de la hacienda fue la Compañía Territorial Mexicana. Luego vendrían las divisiones para ejidos y pequeñas propiedades.

Fragmento del plano que servía de promoción del fraccionamiento de la hacienda Buenavista para la Veterans' Colony (Colonia de Veteranos de guerra).

***

La hacienda de San Cristóbal la formo Melchor Ortiz de Villegas en la decada de 1580s. Él obtiene una merced en octubre de 1587,  posteriormente otras personas obtienen otras mercedes en sus colindancias, según parece Melchor las compra o adquiere por algun  intercambio,  y forma la hacienda. En los siguientes años él muere y su hijo, el padre Cristóbal Villegas, vende la propiedad, en 1593, al padre Melchor de Valdes.

A partir de entonces, practicamente,  funciono como parte de una entidad mayor, primero como parte de las posesiones de Melchor de Valdes y Alonso de Estrada y posteriormente como parte del Mayorazgo de Uluapa. Pero sin perder su nombre, la denominación como tal se desvanece en el uso cotidiano pero se conserva en los documentos hasta el siglo XVIII. Posteriormente ya solo solo se distingua un solo nombre y un solo territorio el de la hacienda de Uluapa, no tres tal como era al inicio de la fundación del Mayorazgo. 

El territorio que ocupo esta algo confuso, en varios pleitos por terrenos vecinos, se mencionan desde 8 a 12 sitios los que componen la hacienda. Se han localizado hasta 11 sitios en mercedes que su descripción corresponderia al lugar fisico de la hacienda. Lo raro es que en documentos del pleito que llevaron la familia Galvan y la familia Estrada no se hace mención a ellos, en algun momento entre la posesion del presbítero Melchor de Valdes y la de Alonso Galvan se perdio el conocimiento de ello.

En 1648, Alonso Galvan da los siguientes linderos:

(…) tiene su principio desde la boca del estero de chimalapa que (…) del rio grande de Amatlan enfrente (…) milpa : que llaman del anil y serca toda dha hazienda de san xptoval hasta encontrarse con el estero que baja de la magdalena : y bajando hasta fene ser en una laguna que esta serca del estero de las palmas donde fenese con los citios y hazienda de dho san xptoval (…)”

A partir del analisis de las mercedes localizadas se propone que el limite de la hacienda estuvo mas alla del arroyo Chimalapa, por lo tanto este no era el limite o cuando menos solo una parte.

El proceso de formación y venta de la hacienda de San Cristóbal fue muy rapido. Todo ocurrio entre 1587 y 1593.

Hacienda de Cacahuatepec

El proceso de formación de la hacienda de Cacahuatepeque corre desde el otorgamiento de mercedes en la década de 1580’s hasta el momento que la adquiere el presbítero Melchor de Valdés en 1612.

El proceso es similar a las otras haciendas de la region. Empeo con la otorgación de mercedes de sitios a distintas personas que por ventas o cambios se van agrupando hasta formar la hacienda. El objetivo de los primeros poseedores era de ir haciéndolas “redondas”, es decir que los distintos sitios fueran colindantes.

La persona que aglutina todos los sitios es el presbítero Juan Silva Gavilan, cura beneficiado del partido de Alvarado, quien va adquiriendo los sitios por más de 20 años.

Proceso de adquisición de algunas mercedes.

La venta al presbítero Melchor de Valdés es un tanto extraña porque la adquiere al momento de hacer su testamento y con mayor precisión al final de redactarlo.

El día de la venta, 17 de febrero de 1612, declaran que la hacienda tenia 18 sitios de ganado mayor.

En 1613, se agrupo junto con la Hacienda San Cristóbal y Uluapa para formar el mayorazgo de Uluapa.  El mayorazgo lo heredo Melchor de Valdes y Carvajal, sobrino del presbitero e hijo de Alonso de Estrada y Dionisia de Carvajal.

A partir de entonces, la hacienda existio de manera independiente solo en por cuestiones legales, porque en la practica formo parte de lo que se denomino Hacienda de Uluapa.

La hacienda Mata de Agua se forma a partir de la división de la Hacienda de Uluapa. Los terrenos que la conforman son los que ocupo la hacienda San Cristóbal formada en el siglo XVI y parte del mayorazgo, así como los 5 sitios de Llano grande o Iscacahuite, los sitios de Potrero Viejo, la Magdalena, y los sitios de Carbonell, en litigio durante el siglo XVII.

Esta hacienda tiene una vida de aproximadamente 80 a 100 años, aunque difícilmente se puede decir que formo una unidad productiva nueva y definida, mas bien fue tomada como un bien raíz que sirvió de sustento para otras actividades de sus distintos propietarios, sobre todo en la etapa de 1880’s-1930’s.

La primer noticia documental de la hacienda con tal nombre ocurre en 1848. El propietario era el presbítero José Antonio Bravo.

En 1858 se hace la escritura de venta a José Ireneo Penas. La hacienda constaba de 15 sitios para ganado mayor.

Los linderos con los que se desprende de la Hacienda de Uluapa son:“… de la marca situada a las cuatrocientas veinte y (seis) varas abajo del trapiche que se halla frente á la playa de Juan Lucas, una línea recta atravesando el monte al cerro alto en Sonsonteopa cuya línea tiene de longitud cuatro mil trescientos cincuenta varas y una dirección de sesenta grados y cinco minutos al noroeste: otra línea recta del referido cerro alto, atravesando el llano, al paso del Huracán cuya longitud es de cuatro mil ochenta y siete valor y rumbo al noroeste de ochenta y cuatro grados y diez y siete minutos del paso del Huracán siguiendo la margen del arroyo de la Magdalena hasta el paso de la Magdalena y siguiendo de allí al callejón viejo de las partidas cruzando la Sabaneta por el camino, la balsa de agua y siguiendo dicho camino hasta el paso de la Canoa de alli por toda la margen derecha del arroyo del paso de la Canoa a la boca de Tilapa: en seguida la margen derecha del rio Papaloapan hasta las dos Bocas: de donde se sigue todo el arroyo del Guazimal a la Boca del mismo nombre en Tenejapa; y por ultimo de la Boca del Guazimal, toda la margen izquierda del rio de Tesechoacan al punto de partida; …”

Limites de la Hacienda Mata de Agua en 1857.

En 1887, la sucesión intestamentaria de José Irineo Penas hace un convenio para darle a las Sritas. Tomas, Josefa, Maria Llorca y la señora Pilar Llorca de Tejeda Guzmán un terreno de 3 sitios de ganado mayor a cambio de la herencia. Este terreno posteriormente se denomino hacienda de San Francisco de Amatepec. Estaba ubicado en el lugar denominado “La Herradura”, colindaba con el río Papaloapan, el arroyo Tilapa, la hacienda del Aguacate y la hacienda Mata de Agua.

Limites de la Hacienda Mata de Agua en 1887.

La hacienda ya no tendra otros fraccionamientos hasta su venta en pequeños lotes y el reparto agrario, a partir de 1930’s.

En el mismo año de 1887, los herederos venden la hacienda a José de la Luz Pérez y Francisco Chazaro e hijos. En años posteriores Francisco vende su parte a José.

En 1910, los señores José de la Luz Pérez y sus hijos: Rafael A., Luis, Félix, y Emilio Pérez como miembros de la Sociedad Colectiva “José L. Pérez e Hijos” vendieron a The American México Land and Catles Company, la Hacienda Mata de Agua. En 1901 José habia pedido un prestamo al Banco Internacional e Hipotecario de México, S. A. hipotecando la hacienda. La compañia compradora también adquiere la deuda.

En 1925 el Banco Internacional e Hipotecario de México, S.A. cedió a “titulo oneroso” el crédito hipotecario a la sociedad: Montgomery y Compañía. La parte deudora quedo conforme con la cesión y la reconoció como su acreedora.

Por incumplimiento en los acuerdos para el pago de la deuda, la acreedora inicia un juicio sumario hipotecario, el mismo que le es favorecido. La deudora por no cubrir en efectivo la deuda se procedió al remate de la Hacienda, la cual por falta de postores es adjudicada a la Sociedad Montgomery y Compañía en 1926.

En 1931, la deudora no se presento a ninguna diligencia, incluso no firmo la escritura donde se adjudicaba la Hacienda, por lo que tuvo que hacerlo en rebeldía el Sr. Abelardo Medina, Juez Cuarto de lo Civil de la Cd. de México, el 24 de octubre de 1931. El 25 de septiembre de 1931 la Secretaria de Relaciones Exteriores autoriza la adjudicación con la condición de vender la propiedad en un plazo de cinco años, a personas capacitadas conforme a la ley para adquirirlo.

La escritura tiene fecha 27 de octubre de 1931, y el 5 de noviembre del mismo año se hace la inscripción de la escritura de adjudicación en el Registro Publico de la Propiedad y de Comercio de Cosamaloapan.

En 1933 la Sociedad Montgomery y Compañía dio en venta al señor Rafael Aguirre Cinta la hacienda Mata de Agua. El Señor Aguirre Cinta proyectó un fraccionamiento de dicha Hacienda.

Algo paso con dicha venta porque en los años 1940’s, es directamente la Sociedad Montgomery y Compañía la que realiza las ventas, talvez no se concluyo el procedimiento legal de la compra-venta.

Parece que hay prisa, pues ya esta en movimiento la maquinaria agrarista en la región. La Sociedad Montgomery y Compañía no hizo ningún usufructo de la nueva propiedad ya que en las mismas fechas que estaba tomando posesión, ya se estaban solicitando sus tierras para el reparto agrario.

Es a partir de los años treintas cuando se empiezan a pedir sus tierras para reparto ejidal y el resto del siglo XX, estas tierras estarán en constante litigio no entre los propietarios de la hacienda y los pobladores, sino entre los mismos pobladores, arrebatándose unos a otros los pedazos de tierras. Apoyados por políticos y funcionarios que vieron en ello la manera mas fácil de adquirir ganancias, muchas veces enredando mucho más los problemas, pareciera que eran los menos interesados en resolver los conflictos.

Los primeros que señalan como afectable a los terrenos de la Hacienda son:

Los vecinos de Tenejapa, mpio. Tesechoacan, con fecha de solicitud el 11 de octubre de 1931.
Los vecinos de Sosonteapa, mpio. Tesechoacan, el 13 de octubre de 1931.
Los vecinos de Playa Medina, mpio. Cosamaloapan, el 4 de marzo de 1932.
Los vecinos de Uluapeños, Guacimal, Paso de Tía Albina y Punta de Enmedio, mpio. Cosamaloapan, el 24 de agosto de 1932.
Los vecinos de Chorrera, mpio. Cosamaloapan, el 28 de septiembre de 1932. Aunque este poblado no se encontraba exactamente dentro de los limites de la hacienda.
Los vecinos de La Loma, mpio. Cosamaloapan, el 29 de octubre de 1932.
Los vecinos de La Barranca, mpio. Cosamaloapan, el 22 de noviembre de 1932.

Solo se están mencionando las primeras solicitudes, por varias razones, estas son las primeras que afectaban a la Hacienda Mata de Agua, y se estaban repartiendo, prácticamente, toda la hacienda, se puede decir de manera ordenada y con cierto sustento, muchos de ellos habían vivido allí toda su vida y otros eran nuevos pobladores, pero arrendaban tierras para cultivo o ganadería, y otros tantos eran nuevos totalmente pero con la meta de conseguir terrenos para su bienestar, con un origen por decir algo, proletario.

En respuesta inmediata los dueños deciden vender fraccionándola, convencen a los peticionarios para que se conviertan en pequeños propietarios y así obtengan mayor beneficio que el ser ejidatarios, además de lo tardado de los trámites.

Así es que en 1934 se forma la Agrupación Agrícola Ganadera en pequeño de Mata de Agua, con vecinos y personas interesadas de Carlos A. Carrillo en los terrenos que estaban solicitando los comités de La Barranca, Playa Medina y La Loma. Esta Agrupación formaliza la venta de 5,000 hectáreas, a crédito ante el entonces propietario Rafael Aguirre Cinta.

Pero es hasta finales de lo años 1950’s, cuando se disuelven formalmente las solicitudes de terrenos de estos poblados.

A principios de los años cuarentas, los ejidos de Carlos A. Carrillo, Cerro de Torres y Paso Real que originalmente no habían solicitado tierras de la Hacienda, y al no tener mas tierras en su lugar de origen, los funcionarios les dan terrenos de la Hacienda Mata de Agua, pero respetan el limite de las 5,000 hectáreas.

Existió un acuerdo (cuando menos la Comisión Agraria Mixta tenia conocimiento de ello) para respetar este predio, incluso la Comisión Agraria Mixta les pidió un plano, para cumplir con este acuerdo, el cual fue entregado, y así respetarlo en los repartos agrarios, proyectando las dotaciones de los ejidos mencionados más al sur de dicho limite.

Creando nuevos problemas, con los colonos ocupantes de estos terrenos. La fecha del acuerdo se desconoce, pero en los planos del CAM de los años 1940’s, ya reflejan estos acuerdos.
Estos acuerdos de respeto se romperán décadas mas tarde con la dotación del ejido Yorca Boca del Paite.

En los siguientes años y décadas, se seguirán formando mas ejidos con los terrenos de las hacienda: por ejemplo Juan García, Agua Fría, etc. con sus respectivos intentos de ampliación, así mismo se seguirán fraccionando y vendiendo en pequeñas propiedades, todo ello llevando a la inseguridad en la posesión de la tierra, ya que muchas familias le apostaron todo tanto a ser pequeños propietarios como a ser ejidatarios.

Este periodo corresponde desde la venta hecha por Alejandro Mariano o su madre María Josefa hasta inicios del siglo XX, hasta que las haciendas nacientes del fraccionamiento empiezan a fragmentarse en pequeñas propiedades o en ejidos y desaparecen como tales.

Aunque la venta final de la hacienda de Uluapa presenta algunos problemas por parte de miembros de la familia. En 1842 se menciona que la testamentaria de la marquesa promovió un “negocio” contra los compradores de la Hacienda, por incumplimiento en los pagos.

En 1839 el teniente coronel Antonio Acevedo y Cosió vende 13,201 cabezas de ganado, esta podría ser una de las ultimas acciones de la familia con respecto a las haciendas que poseyeron en la región por mas de 250 años.

Parece que estos últimos pleitos legales se van resolviendo y concluyen en la década de 1850’s.

Con las últimas acciones de la familia Acevedo y con la turbulencia de mitad del siglo XIX, se van configurando las nuevas entidades territoriales, junto con nuevos dueños, que a su vez se ven envueltos en nuevos pleitos por sucesiones, compras, etc. que le van dando una nueva y propia historia.

A finales del siglo XIX en el territorio perteneciente a la familia Acevedo y Cosió, el antiguo marquesado de Uluapa, están definidas nuevas haciendas, así como el nuevo territorio de la de Uluapa. El marquesado de Uluapa lo conformaba el mayorazgo de Uluapa junto con otras propiedades.

Las nuevas haciendas son al norte la hacienda de Mata de Agua, que posteriormente se dividió quedando a finales del siglo: Mata de Agua con 21,506 ha. (12.25 sitios), la hacienda San Francisco con aprox. 5,000 ha. (3 sitios), la hacienda del Aguacate con aprox. 5,000 ha. (3 sitios).

Al sur-occidente están la Hacienda de San José del Carmen y la hacienda que sigue conservando el nombre de Uluapan.

Al sur-oriente estaban la Hacienda de La Soledad, la de Buena Vista y la de San Gerónimo.

Otros terrenos también se desprendieron: dos sitios que fueron cedidos al pueblo de Tesechoacan, así como los terrenos vendidos al pueblo de Tuxtilla a finales del siglo XIX.

Hay terrenos que habían pertenecido al mayorazgo que con la delimitación de los estados de Veracruz y Oaxaca hecha a finales del siglo XIX, quedaron en el estado de Oaxaca. Se ignora si fue tal hecho o fue otra la razón por la que se desprenden del territorio del Mayorazgo.

Con este gran desmembramiento del siglo XIX, cada nuevo territorio adquiere una identidad.

Cada una va evolucionando diferente, ya sea por efectos del manejo de sus dueños o por causas ajenas, que las llevan a la pulverización durante el siglo XX.

La pulverización ya había empezado en algunas haciendas antes de 1915 pero se acelera con las nuevas leyes que se van dando a partir del inicio del reparto agrario en 1915.

En las siguientes décadas nacerán por una parte los ejidos y por otra los pequeños propietarios, estos han sido los nuevos actores propietarios de las tierras durante el resto del siglo XX, con una serie de problemas complejos. En muchos casos interminables, tal como eran los problemas de sucesión en la época colonial, varios casos sin resolver en la actualidad, principios del siglo XXI.

La Hacienda de Uluapa fue formada en el siglo XIV por los hermanos Alonso de Estrada y Melchor de Valdes, presbítero, desapareció a mediados del siglo XX, con el auge del reparto agrario. Hacienda ganadera que surtía al altiplano mexicano y el puerto de Veracruz. El territorio que abarco en el momento de su mayor expasión (finales del siglo XVII), actualmente se ubica en los municipios de José Azueta, Carlos A. Carrillo, Chacaltianguis, Tuxtilla, Tlacojalpan en el Estado de Veracruz y una parte de Loma Bonita en el estado de Oaxaca.

Contenido

  • 1 Formación
  • 2 Mayorazgo
  • 3 Venta y conflicto
  • 4 Posesión familiar 1648-1708
  • 5 Pleito tripartita 1708-1726
  • 6 Consolidación 1726-1830’s
  • 7 Fraccionamiento
  • 8 Desaparición
  • 9 Bibliografia

1. Formación 

La corona española en la segunda midad del siglo XVI, empezó a otorgar mercedes de sitios de estancia para ganado mayor y menor, así como caballerias de tierra y potreros, tanto a conquistadores como sus descendientes, administradores y aun a los indios principales y gobernadores indigenas. La mayor parte de ellos las vende casi de inmediato con que la posesión de la tierra se va quedando en pocas manos, formandose las grandes haciendas.

El 18 de junio de 1574 el virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo otorgó una merced de un sitio de estancia para ganado mayor a Alonso de Estrada en Uluapa. Esta es la referencia más antigua que se tiene del lugar. A partir de esta merced y otros sitios que tenian cerca del pueblo de Tesechoacan, los hermanos Alonso y Melchor fueron adquiriendo sitios y haciendas en las siguientes décadas hasta llegar a tener en 1612 (a la muerte de Melchor) 57 o 58 sitios. Los mencionados sitios correspondian basicamente a tres haciendas la de Uluapa que ellos mismos fueron formando, la de San Cristóbal que compro en 1593 a los herederos de Melchor Ortiz de Villegas y la hacienda de Cacahuatepec que compro al momento de hacer su testamento, el 17 de febrero de 1612, al padre Juan de Silva Gavilan.

2. Mayorazgo

A la muerte de Alonso en 1610 y de Melchor en 1612, deciden crear un mayorazgo con sus bienes dejando como heredero a un hijo de Alonso, Melchor de Valdes y Carvajal. En enero de 1613 se forma el mayorazgo. Melchor toma la hacienda con tutor, por ser menor de edad.

El Mayorazgo se conformo con los sitios que componian las haciendas de Uluapa, San Cristóbal y Cacahuatepec.

A la muerte del padre Melchor, estaban en tramite la compra de varios sitios, lo que se concreta durante la etapa de tutoria. En 1616, ya mayor de edad, Melchor toma en sus manos la hacienda, pero duro poco en su poder.

En 1619, Melchor vende las haciendas, aunque impedido legalmente para ello, al regidor Alonso Galvan. Al poco tiempo Melchor fallece sin descendencia. La venta incluyo la hacienda de Buenavista que no estaba dentro de los bienes vinculados en mayorazgo.

3. Venta y conflicto

Entre 1619 y 1648, la hacienda estuvó en manos de la familia Galvan y Villaseca.

La hacienda comprada por el regidor Alonso Galvan se une con la parte que ya poseía en la hacienda de San Nicolás.

En 1627, Isabel de Alcázar y Carvajal, viuda de Francisco de Estrada (hijo natural de Alonso de Estrada y por lo tanto, medio hermano de Melchor de Valdés y Carvajal) pide la anulación de la venta por ser bienes vinculados y los reclama para su hijo Diego de Estrada.

La Real Audiencia de México emitió su resolución en 1630, pidió devolver los bienes vinculados a cambio de que devolvieran determinada suma de dinero. La parte del regidor Alonso Galvan se inconforma y solicita revisión de la sentencia.

En 1535 la Real Audiencia de México resuelve en revista ratificando la sentencia de 1630.

Después de muchos alegatos en favor y en contra de las partes, finalmente se hace la entrega de las haciendas del mayorazgo a Diego de Estrada en 1648.

4. Posesión familiar 1648-1708

Diego de Estrada y Carvajal poseyó la hacienda entre 1648 y 1668, año de su muerte. Al ser sus descendientes menores de edad su viuda Luisa de Chavez Galindo, como tutora, toma las riendas hasta que el heredero Francisco Ángel de Estrada alcanza la mayoria de edad, en la década de 1680. Francisco murió en 1708.

Al tomar Diego la hacienda, no habian terminado los problemas con la familia Galvan. Los problemas se centraban en la posesion de 5 sitios de estancia. En algún momento se resolvieron a favor de la familia Estrada porque a la muerte de Ángel Francisco ya le pertenecian. También en este periodo la familia volvió a adquirir la hacienda de Buenavista.

5 Pleito tripartita 1708-1726

A la muerte de Francisco Ángel y no dejar herederos legítimos, se inicia un nuevo pleito por la sucesión del Vinculo y con ello de la hacienda. El pleito se dio entre tres partes: el canonigo Diego de Estrada y Galindo, hermano de Francisco; las hijas naturales que había tenido Francisco con Bernarda de Abendaño, María Theresa y Luisa Francisca; y María Luisa de Acevedo y Estrada, sobrina de Diego y Francisco, hija de la hermana mayor.

El 13 de enero de 1711, la real audiencia dicta sentancia favoreciendo a Diego de Estrada y Galindo. Las hijas naturales de Francisco quedaron inconformes, aunque en la misma sentencia les dieron los bienes que no estaban vinculados, es decir los 5 sitios de estancia y la hacienda de Buenavista.

En este periodo Diego que era presbitero, y ocupo los cargos de canonigo y Deán en la catedral de Guadalajara, recibió los titulos de nobleza de Vizconde de Estrada y Marques de Uluapa. El titulo se expidio el 26 de mayo de 1710.

A la muerte de Diego, en 1726, hereda a su sobrina María Luisa, tanto los titulos como el mayorazgo, en este ultimo va incluida la hacienda de Uluapa.

6 Consolidación 1726-1830’s

El periodo entre 1726 y la década de 1830, la posesión y sucesión de la hacienda fue lineal y sin problemas.

En este periodo la familia vuelve a adquirir los 5 sitios de estancia y la hacienda de Buenavista que en 1711 habían heredado las hijas naturales de Ángel Francisco.

María Luisa la recibe en 1726 y la deja en 1733 a su hijo Alejandro de Acevedo y Cosío quién la posee hasta su muerte en 1776. El hijo mayor de Alejandro, Manuel de Acevedo y Cosió toma la posesión por los siguientes 20 años, en 1796 muere. El siguiente sucesor fue Manuel Alejandro de Acevedo y Cosío, quién muere en 1810, quedando por sucesor su hijo Alejandro Mariano pero al tener esta tan solo 5 años, queda como tutora y responsable de los bienes la viuda María Josefa Rodriguez y Velasco. Ellos fueron a los que les toco la desaparición de los mayorazgos y quienes vendieron la hacienda en la decada de 1830.

Mapa del territorio de la hacienda de Uluapa a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

7. Fraccionamiento

Despues de la Independencia, se decreta la desaparición de los mayorazgos. Lo que sienta el precedente para la venta y fraccionamiento de la hacienda de Uluapa. En la década de 1830s la hacienda se vende al presbítero Antonio Bravo. Esta venta de la familia Acevedo y Cosío ocasiono problemas legales por incumpliento en las condiciones de venta, pero a mediados del siglo XIX, ya estaban arreglados y existen nuevas haciendas en el territorio que ocupo la hacienda de Uluapa. La hacienda continuo existiendo pero con territorio muy mermado.

Las nuevas haciendas fueron Mata de Agua, el Aguacate, San José del Carmen, Buenavista y San Jeronimo.

8. Desaparición

En el siglo XX, después de la revolución surgió el reparto agrario y lo que quedaba de la hacienda de Uluapa, finalmente se pulverizo tanto en ejidos como en pequeñas propiedades.

9. Bibliografia

Iguiniz, Juan B. Los marqueses de Uluapa. Monografía genealógica. Boletin de la Sociedad de Gegrafía y Estadística. Tomo 41. México, 1929.

Velazco Toro, José. Tierra y conflicto social en los pueblos del Papaloapan veracruzano (1521-1917). México: Universidad Veracruzana, 2003.

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